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Leyes del Siglo XXI, mentalidades del pasado: el desafío de modernizar nuestros gremios jurídicos

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Una reflexión desde la NCJPPPD

La República Dominicana cuenta con dos leyes fundamentales para la organización de dos profesiones estrechamente vinculadas con la seguridad jurídica nacional: la Ley núm. 3-19, que crea el CARD, y la Ley núm. 140-15, que regula el Notariado e instituye el Colegio Dominicano de Notarios.

Son normas concebidas bajo una visión moderna de la organización profesional, la institucionalidad, la dignidad, la unidad y la responsabilidad social.

La Ley 3-19 establece entre los fines del CARD la unidad, solidaridad, fraternidad, responsabilidad social, defensa de la profesión y el perfeccionamiento del orden jurídico. La Ley 140-15, por su parte, coloca entre sus principios la institucionalidad, la rectitud, la igualdad y la seguridad jurídica, promoviendo además la unidad y dignidad de la función notarial.

Entonces debemos hacernos una pregunta que merece una profunda reflexión:

¿Tenemos leyes modernas, pero seguimos pensando y actuando gremialmente con mentalidades del pasado?

Una institución no se moderniza únicamente cambiando sus estructuras, reglamentos o mecanismos administrativos.

Se moderniza cuando cambia la mentalidad de quienes la integran.

Podemos disponer de leyes avanzadas y, sin embargo, continuar reproduciendo prácticas sustentadas en intereses individuales, divisiones, confrontaciones personales y luchas circunstanciales por el control institucional.

El problema, por tanto, no está necesariamente en las leyes.

El gran desafío está en convertir la ley en cultura.

Los colegios profesionales no pueden ser concebidos como patrimonio de personas, grupos o sectores. Las autoridades pasan; las instituciones permanecen.

Por eso necesitamos una verdadera armonización colectiva, donde las diferencias puedan coexistir sin destruir la unidad y donde la legítima aspiración de dirigir una institución jamás esté por encima de la propia institución.

Aquí adquiere especial importancia la NCJPPPD.

La NCJPPPD no constituye solamente una corriente de estudio o una propuesta doctrinal.

Es, fundamentalmente, una invitación a cambiar la manera de ver, pensar, interpretar y aplicar el Derecho.

Porque si la sociedad cambia, el pensamiento jurídico también tiene que evolucionar.

Y si el Derecho se transforma, quienes lo estudian, lo ejercen, lo enseñan, lo interpretan y lo aplican no pueden permanecer anclados en esquemas mentales que ya no responden a las necesidades del presente.

Una nueva cultura jurídica exige comprender que la legalidad es una cultura; la institucionalidad es una conducta; y la seguridad jurídica es una responsabilidad colectiva.

La seguridad jurídica nacional no comienza únicamente en los tribunales.

También comienza en la conducta cotidiana de abogados y notarios.

Comienza cuando respetamos las reglas aunque circunstancialmente no nos favorezcan.

Cuando defendemos la institucionalidad aunque no seamos quienes ocupemos una posición de dirección.

Cuando comprendemos que quien piensa diferente no es necesariamente un adversario.

Cuando entendemos que el interés colectivo debe estar por encima del interés particular.

La República Dominicana necesita abogados y notarios preparados para los desafíos del siglo XXI: profesionales con formación permanente, pensamiento crítico, ética, investigación, capacidad tecnológica y, sobre todo, conciencia institucional.

No podemos construir instituciones del siglo XXI con una cultura gremial anclada en el pasado.

La NCJPPPD propone precisamente esa transformación:

ver diferente para pensar diferente; pensar diferente para interpretar mejor; interpretar mejor para aplicar correctamente; y aplicar correctamente para fortalecer la cultura de legalidad y la seguridad jurídica nacional.

Este no es un llamado contra los abogados.

Tampoco contra los notarios.

Mucho menos contra una administración determinada.

Es un llamado a todos.

A quienes dirigen.

A quienes han dirigido.

A quienes aspiran a dirigir.

A los jóvenes profesionales y a quienes han dedicado décadas al ejercicio del Derecho.

Es un llamado a comprender que ningún interés personal puede ser superior a la dignidad de la profesión; que ningún cargo puede estar por encima de la institución; y que ninguna diferencia gremial debe destruir la unidad que nuestras propias leyes procuran construir.

Tenemos leyes modernas.

Tenemos universidades.

Tenemos doctrina.

Tenemos jurisprudencia.

Tenemos profesionales capaces.

Tenemos experiencia.

Ahora necesitamos algo más profundo:

una nueva conciencia gremial.

Porque el verdadero cambio no comenzará simplemente cuando cambien quienes dirigen nuestras instituciones.

Comenzará cuando cambiemos la forma en que todos pensamos y actuamos dentro de ellas.

Ese es el verdadero sentido de la NCJPPPD: transformar nuestra manera de ver, pensar, interpretar y aplicar el Derecho, para que la legalidad deje de ser solamente una norma escrita y se convierta en una auténtica cultura nacional.

Y para que abogados y notarios comprendamos que defender nuestras instituciones también es defender la seguridad jurídica, el Estado social y democrático de derecho y la dignidad de la República Dominicana.

 

Por Joaquincito Bocio Familia

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