Siempre será difícil comprender tu ausencia. Eso de irte para no volver. Imposible no recorrer los múltiples caminos que nos entrelazaron entre la política, la comunicación y la cultura. Ese amor inquebrantable por la poesía. Tu fluidez para el relato y tu capacidad novelesca.
Ese irrenunciable olor a café y cigarrillo. Ambiente perfecto para las buenas disquisiciones y largas conversaciones. Momentos justos para tus planteamientos tan particulares sobre la vida y la realidad cotidiana.
Esa capacidad para la solidaridad y para amar, a tu manera. Por la enorme capacidad para dudar y encontrarle la quinta pata al gato.
Así fuiste una madre entrañable, lo mismo que como abuela. Y como mi compañera por más de cuatro décadas.
La entrada Cosette Bonnelly se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).