Lo que ha debido ser un evento interesante entre dos países ha terminado en una lamentable acción reprochable. Sobre todo, dos nacionales que comparten una isla y en consecuencia con vecindad inevitable.
No hay nada nuevo en la conducta colectiva de los haitianos y por tanto no ha debido tomarnos de sorpresa. Han ejercido la fuerza del débil y nosotros no lo pudimos prever.
De lo que estamos hablando es de seguridad. Y nos resistimos a usar la prevención como el mecanismo más eficaz para evitar que las cosas ocurran.
Hemos ignorado su conducta, la convocatoria emocional del fútbol, la superioridad del equipo haitiano y las dificultades históricas. Esa es la inteligencia para blindar la seguridad.
La entrada La falta de prevención se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).