Hay personas que con sobrada razón se ofenden profundamente cuando alguien les llama estúpidos, y esa entendible reacción se debe a que ignoran que existen serios ensayos que abordan aspectos psicológicos y sociológicos sobre el tema, que no buscan provocar ofensas, sino ahondar en lo conceptual del fenómeno.
El primero que tocó el tema con indudable brillantez fue el pastor alemán Dietrich Bonhoeffer, mismo que fue ejecutado por participar en el golpe de Estado contra Hitler el 20 de julio de 1944, en el famoso Plan Valquiria.
Bonhoeffer intentó demostrar que los «estúpidos» siempre enfrentan los argumentos racionales y que sus estupideces pasan de lo individual a lo colectivo, expandiendo el grado de estupidez social.
Otro brillante trabajo sobre la estupidez, lo presentó el intelectual italiano, Carlo Cipolla en su monumental obra: «Ensayo sobre la estupidez humana».
Cipolla expuso una serie de leyes sobre la estupidez humana, siendo su primera ley de oro aquella que hace alusión a personas que son llevadas a hacer daño a los demás sin obtener ventajas para sí mismos.
Ahí están representados los estúpidos inteligentes, los incautos y los bandidos o malvados.
Hago esta reflexión al observar el comportamiento de algunos presidentes federados que aspiran a cargos importantes para las próximas elecciones del Comité Olímpico Dominicano. Algunos han asumido posiciones que hacen daño a todo el movimiento olímpico y a sus compañeros federados. No se dan cuenta de que lo importante es preservar el Comité Olímpico y sus miembros afiliados, pues esas entidades del Estado que podrían estar siendo instigadas para perseguir a sus compañeros federados, mañana podrían ir por ellos mismos.
Una ola de odio e irracionalidad se apodera del movimiento olímpico. Hay un grupo de federados que quiere volver a dirigir el COD, liderado por Colin Acosta y Gilberto García, y otro grupo, liderado por Garibaldy Bautista, Luis Chanlatte y José Mera, que quiere permanecer con el control del organismo rector del olimpismo.
Hay personas que, sin darse cuenta, están justificando con su accionar los ensayos de Dietrich Bonhoeffer y Carlo Cipolla, pues lo importante no debe ser provocar daños en los demás compañeros federados, sino hacer esfuerzos para unificar el movimiento deportivo y cuidarlo de sus verdaderos enemigos que están al acecho.
Es una verdadera lástima que todavía el Movimiento Deportivo Nacional no haya iniciado una evaluación seria y responsable de los finalizados Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Prefieren hacer un monumento al chisme. Qué pena.
La entrada Ensayo sobre la estupidez en el deporte se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).






