Hay espectáculos que nos entretienen y otros que, más allá de las luces y el glamour, nos dejan reflexiones. El Victoria’s Secret Fashion Show es uno de ellos.
Este año, una de las cosas que más me gustó fue ver cómo la marca continúa abriéndose a una visión más diversa de la belleza, con mujeres de diferentes cuerpos, siluetas y características naturales.
Durante años, la industria de la moda estuvo marcada por el famoso 90-60-90, como si existieran medidas específicas para triunfar sobre una pasarela. Sin embargo, la realidad es que los cuerpos son diferentes, la celulitis existe y ninguna de esas características debería impedirnos sentirnos hermosas y seguras.
Desde mi perspectiva como asesora de imagen, la imagen personal va mucho más allá de una talla. Se trata de reconocer nuestras características, proyectar nuestra esencia y aprender a vestirnos a nuestro favor.
La ropa debe trabajar para nosotras, no nosotras vivir tratando de encajar en ella.
Por supuesto, también hay una estrategia comercial detrás de esta apertura.
Las marcas necesitan evolucionar y conectar con una audiencia que busca verse representada.
La inclusión puede ser tanto un mensaje social como una decisión inteligente para mantenerse relevante.
Kylie Jenner y los sueños que otros cuestionan.
El regreso de grandes figuras de la moda y la participación de personalidades del entretenimiento mantienen el interés en este espectáculo.
Este año, Kylie Jenner también generó conversación por su participación y su vínculo con el emblemático Fantasy Bra, una pieza asociada al lujo y al universo de Victoria’s Secret.
Su presencia despertó opiniones encontradas, pero me hizo pensar en algo: ¿quién decide cuándo una persona merece cumplir sus sueños?
Muchas veces, la sociedad pretende ponerles fecha y condiciones a los sueños ajenos, como si existiera una única manera de alcanzar el éxito.
Mientras unos cuestionan, otros trabajan para llegar.
Andreína Martínez: una dominicana que nos representa
Otra participación que observo con especial orgullo es la de nuestra dominicana Andreína Martínez, cuya aspiración de convertirse en un Ángel de Victoria’s Secret despertó grandes expectativas.
Aunque no obtuvo la posición ganadora, su participación nos invita a reconocer algo más importante que un resultado: la preparación, la valentía y la determinación necesarias para competir en escenarios internacionales.
Como dominicanos, queremos ver a los nuestros llegar hasta el final.
Sin embargo, aunque podamos cuestionar un resultado, no debemos atribuirlo a la discriminación sin pruebas concretas.
No siempre se trata de ganar. A veces, el verdadero logro está en atreverse, participar y demostrar que también podemos ocupar espacios internacionales. Una posición no determina el valor de una mujer ni el impacto que puede generar.
Una industria que cambia y una mujer que se reconoce
Al final, este espectáculo nos deja una pregunta: ¿está cambiando realmente la industria de la moda o simplemente está aprendiendo a vender la inclusión de una manera más estratégica?
Quizás ambas cosas estén ocurriendo al mismo tiempo.
Las marcas tienen objetivos comerciales, pero también influyen en cómo entendemos la belleza.
El verdadero reto está en mantener esa diversidad más allá de una pasarela.
La belleza tradicional no tiene que desaparecer para dar paso a otras formas de belleza. Una mujer puede ser delgada, tener curvas y mostrar sus características naturales sin dejar de sentirse hermosa, segura y poderosa. No necesita parecerse a otra para reconocer su propio valor.
La belleza no tiene size, los sueños no tienen fecha de vencimiento y el éxito no siempre llega cuando los demás esperan.
Quizás esa sea la lección más importante: aprender a mirar a las mujeres más allá de sus medidas y a las personas más allá de nuestras expectativas.
Por: Kemberlle Medina | Comunicadora social y asesora de imagen
La entrada La belleza no tiene size: lo que nos dejó el Victoria’s Secret Fashion Show se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).