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Coronavirus en América: todo lo que necesitas saber
Ciudad México
Tomado de EL PAÍS

Los países de Latinoamé­rica, una región don­de el brote global de la covid-19 llegó casi dos meses después de que China confirmara la existencia del nuevo coronavirus (el primer caso positivo se registró en Brasil el 26 de febrero), se encuentran en dis­tintas fases de evolución del con­tagio.

Cada Gobierno ha ido imple­mentando distintas medidas para reducir el impacto del virus en sus sistemas de salud y en sus econo­mías. El flujo de noticias es vertigi­noso, cambia todos los días y pue­de resultar abrumador navegar la información. Por eso decidimos reunir los enlaces a los artículos esenciales que hemos publicado sobre el coronavirus y a las últimas noticias por país, para que puedas encontrar fácilmente lo que bus­cas. El resumen se irá actualizan­do para poder reflejar los cambios en el panorama regional.

Situación por región y por país:

A continuación podrás encontrar una breve síntesis de las principa­les medidas implementadas en los países más afectados del con­tinente, su situación actual y un enlace a las últimas noticias. Para los números de casos positivos y de muertes, se utilizan como refe­rencia los datos en tiempo real del mapa del Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Jo­hns Hopkins, a menos que exista información oficial de último mo­mento suministrada por los Go­biernos.

América del Norte

México. El país ya tiene 623.090 casos positivos y 66.851 falleci­mientos por coronavirus. Está en la lista de 10 países con más muertes por la covid-19. Es el ter­cer país más afectado por la pan­demia en América, después de Estados Unidos y Brasil. El Go­bierno de Andrés Manuel López Obrador no impuso una cuaren­tena obligatoria por temor al im­pacto económico en el país, aun­que sí suspendió las actividades no esenciales y aplicó medidas de aislamiento que finalizaron el 31 de mayo. Para avanzar en el des­confinamiento, México ha puesto en marcha un semáforo de cuatro colores que determinará la inten­sidad de la pandemia en cada Es­tado.

Estados Unidos. Los contagios superaron los 6,2 millones y han fallecido 187.874 personas, Esta­dos Unidos se ha convertido en el epicentro mundial de la pande­mia. El brote comenzó en el país a finales de febrero y el compor­tamiento del presidente Donald Trump fue errático y tardío. En el medio de la crisis, miles de per­sonas han salido a las calles para protestar por la muerte del afro­americano George Floyd a manos de la policía y por el tiroteo a Ja­cob Blake en Kenosha (Wiscon­sin). Trump ha insistido en que EE UU conseguirá la cura antes de fin de año.

Centroamérica

Al principio, los países centro­americanos reaccionaron de ma­nera muy diferente a la pande­mia. Tal vez los dos extremos de esta región hayan sido El Salva­dor y Nicaragua. En marzo, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, decretó la cuarentenan en todo el territorio. Desde enton­ces cientos de personas han sido detenidas y trasladadas a centros de contención por violar las res­tricciones. El país afronta una eta­pa de alto contagio con 26.099 casos positivos y 744 muertos.

El Gobierno de Nicaragua pro­movió desde el principio de la crisis sanitaria eventos y aglo­meraciones públicas, ordenó al personal sanitario no usar indu­mentaria de protección al ini­cio del brote y no ha realizado un muestreo masivo para conocer la dimensión de la covid-19. El pre­sidente Daniel Ortega finalmente anunció algunas medidas de pre­vención. El Gobierno ha reconoci­do que en el país hay 4.668 con­tagios y 141 muertes por covid-19 entre críticas de diversas organi­zaciones por la falta de transpa­rencia de Ortega, que minimizó la epidemia y se ha atrevido a decir que tiene “controlado” al virus.

Panamá es el Estado más afec­tado de la región: 2.063 personas han fallecido y 95.596 están infec­tadas. En Guatemala, 77.040 per­sonas se han contagiado y 2.825 han muerto. En Honduras, se han infectado 63.158 personas y han fallecido 1.954. Costa Rica, que registra 469 fallecidos y suma 45.680 casos positivos, se ha con­vertido en un ejemplo de gestión de la pandemia

Caribe

La emergencia sanitaria declarada por la covid-19 ha golpeado con fuerza a las economías de los paí­ses del Caribe, muy dependientes del turismo. República Dominica­na cuenta ya con 96.629 conta­gios, más que ningún otro país de la región Caribe, y 1.801 falleci­dos a causa del virus. Cuba, donde hay 4.298 contagios y 100 muer­tos, ha flexibilizado las restriccio­nes a pequeñas empresas para es­timular la economía y hasta ahora no ha impuesto una cuarentena estricta, pero no hay clases ni están abiertos los centros de ocio. Pare­ce que la epidemia empieza a estar bajo control en la isla y el desafío ahora está en las grandes colas que se forman en las tiendas debido al desabastecimiento de víveres. Puerto Rico vive en semicuarente­na y suma 34.198 diagnósticos po­sitivos y 448 decesos.

América del Sur

Argentina. El Gobierno decre­tó en marzo un aislamiento social, preventivo y obligatorio. La zona más afectada por la pandemia es Buenos Aires y su región metropo­litana. Los asentamientos informa­les de ese territorio están sufriendo con especial dureza los efectos de la pandemia. Los vuelos comercia­les están prohibidos hasta septiem­bre. El país ha registrado 461.882 casos positivos a la fecha y 9.623 muertes.

Colombia. El Gobierno de Iván Duque cerró sus fronteras maríti­mas, terrestres y fluviales, prohibió el ingreso de extranjeros y nacio­nales que vengan desde el exterior y canceló todos los vuelos interna­cionales. Después de declarar el es­tado de emergencia y tras una puja política con el Gobierno de Bogo­tá, Duque decidió decretar cuaren­tena para toda la población desde el martes 24 de marzo. Aunque el Gobierno puso en marcha en ju­nio una nueva fase de aislamien­to con numerosas excepciones, lo que permite a millones de perso­nas regresar a las calles, las ciuda­des más golpeadas han extendido una cuarentena más estricta. Ade­más, después la cuarentena gene­ral ha llegado el aislamiento espe­cífico en barrios y amplias zonas de Bogotá y Medellín. Colombia tiene actualmente 650.055 casos positivos de la covid-19 y20.886 muertos.

Chile. El Gobierno ha aplicado confinamientos “flexibles y diná­micos” y ha evitado extender la medida a regiones enteras.El pre­sidente Sebastián Piñera ha deci­dido ajustar su Gabinete en plena crisis por el coronavirus en Chi­le. Los cambios en su Gabinete coinciden con las negociaciones con la oposición por un pacto pa­ra superar los efectos económi­cos de la pandemia. El país tiene actualmente 420.434 contagios y 11.551 muertos.

Brasil. Brasil es el país con mayor cantidad de casos confirmados de covid-19 en América Latina y uno de los más afectado del mundo. El gigante sudaméricano superó los 4 millones de infectados y suma 125.502 muertes. El Gobierno del ultraderechista Jair Bolsona­ro decretó el estado de calami­dad pública, pero no ha dictado medidas de confinamiento obli­gatorias en todo el país, aunque sí lo han hecho los gobernado­res de algunos Estados. El Esta­do de São Paulo, el mayor foco de contagio en Brasil, ha iniciado la reactivación gradual de la econo­mía. Bolsonaro ha autorizado dar a los pacientes de coronavirus un fármaco sin aval científico que él y Trump apoyan, la cloroquina.

Venezuela. Nicolás Maduro or­denó la cuarentena total del país al mismo tiempo que Colombia cerraba su frontera. El impacto de la pandemia en el sector petro­lero, el único que todavía susten­ta la precaria economía del país, limita el margen de acción de sus autoridades para hacer fren­te a esta crisis. El confinamiento incluye la suspensión de las acti­vidades laborales, excepto la dis­tribución de alimentos, servicios básicos, transporte y centros de salud, con controles de las Fuer­zas Armadas. Maduro ha asegu­rado que este año habrá eleccio­nes parlamentarias en Venezuela “si lo permite la pandemia”. Has­ta la fecha, el país sudamerica­no registra 50.973 contagiados y 412 muertos.

Perú. El Gobierno peruano fue uno de los primeros en el conti­nente en actuar de manera direc­ta y aplicar medidas para reducir al máximo el impacto de la pan­demia. En algunas regiones del país se mantiene una cuarente­na focalizada especialmente en donde ha habido aumento de ca­sos. Algunos restaurantes han re­abierto para despachar pedidos o entregarlos en el local. El presi­dente peruano ha reconocido que el sistema de salud se encuentra al límite con 676.848 contagios casos positivos y 29.554 muertos.

Ecuador. Al inicio de la pande­mia Ecuador fue en uno de los países más afectados por el brote de la covid-19 en América Latina. Hay 6.674 fallecidos (sin contar a quienes mueren por covid-19 como causa probable) y 117.175 enfermos. La rápida expansión del contagio en el territorio for­zó al país a decretar estado de ex­cepción, imponer toque de queda y suspender el trabajo presencial. Ahora, Ecuador ha reanudado los vuelos comerciales domésticos y retomará los internacionales. En el medio de la crisis, cientos de irregularidades en compras de material médico afectan los tres niveles de la Administración: hay 17 detenidos, entre ellos un ex­presidente.

Uruguay. El Ejecutivo de Luis Lacalle Pou optó por no decla­rar la cuarentena total, pero sus­pendió todas las actividades pú­blicas y las clases presenciales, y exhortó a los ciudadanos a que se quedaran en casa. El país registra 1.653 casos positivos de corona­virus y 45 muertes.

Bolivia. Las autoridades boli­vianas dispusieron el confina­miento general de la población a medidos de marzo y unos días después, el estado de emergen­cia. Se estrechó la prohibición de circulación de vehículos, entre otras medidas. La presidenta in­terina, Jeanine Áñez, movilizó al Ejército y la Policía para controlar el cumplimiento de la cuarentena y amenazó a los infractores con penas de hasta 10 años de cárcel. En el país hay 119.580 enfermos de covid-19 y 5.343 fallecidos.

Paraguay. El país sudamericano detectó el primer caso de corona­virus en su territorio el 7 de mar­zo y pocos días después decretó la cuarentena sanitaria. El presi­dente Mario Abdo Benítez anun­ció el cierre de fronteras a media­dos de marzo, como una de las primeras medidas para evitar la circulación del virus. El mandata­rio ha insistido en que las fronte­ras permanecerán cerradas pese a las peticiones de los comercian­tes de las ciudades limítrofes con Brasil, las más afectadas econó­micamente por tres meses sin in­tercambio fronterizo. Actualmen­te, hay 373 muertos y 19.959 contagiados.,.

 

FUENTE: https://listindiario.com/la-republica/2020/09/13/634962/coronavirus-en-america-todo-lo-que-necesitas-saber

Si ves que alguien no usa cubrebocas, ¿le dices algo?

Clientes sin cubrebocas en un bar en Málaga, España, el 28 de agosto de 2020. (Samuel Aranda/The New York Times)

The New York Times
 
“Se supone que debemos usar cubrebocas”, dijo el anfitrión cuando ingresé a una fiesta de cumpleaños recientemente en Pensilvania. Hizo un gesto de fastidio con los ojos y otro con la mano, como si quisiera decir: “Haz lo que quieras. Sabemos que deberíamos usarlos, pero sabemos que todos estamos bien”.

Eché un vistazo al lugar. Nadie estaba usando cubrebocas, aunque a algunas personas les colgaban alrededor del cuello y había algunos sobre las mesas cerca de los platos y los vasos. Reflexioné sobre si ponerme uno y, como médico, lo hice. Los invitados me miraban vacilantes y lo notaban. Me sentí incómodo.

Dos invitados se acercaron, a entre 60 y 90 centímetros de mí, sin mascarillas y con cervezas en la mano. Parecían un poco inquietas, como si se sintieran culpables por sus rostros descubiertos, y sentí como si ellos se preguntaran si, ante la evidencia, yo los estaba juzgando, si no confiaba por completo en ellos o si sencillamente estaba siendo antisocial.

El pastel de cumpleaños de chocolate se veía delicioso y yo tenía hambre. Sin embargo, no podía comer ni beber con el cubrebocas puesto y, aunque tuve mis dudas respecto a quitármelo, lo hice con renuencia.

Otras personas se acercaron para saludar. Di dos pasos hacia atrás, pero entonces ellos avanzaron. Reflexioné sobre si debía volver a cubrirme el rostro. Si lo hacía, ¿no parecería demasiado ñoño, ansioso, neurótico o “poco alivianado”? ¿O eso no debería importar, ya que estaría protegiendo a los otros asistentes —aunque parecía que no les importaba— y a mí?

Evidentemente, las mascarillas son vitales para proteger a otros y a nosotros mismos de la COVID-19, pero a nadie le gusta usarlas. Nos acaloran y son incómodas, dificultan la respiración, nos empañan las gafas, ocultan nuestras expresiones faciales, obstaculizan la comunicación y son inconvenientes. Más de una vez he llegado a una tienda y he tenido que regresar a casa tras darme cuenta de que olvidé traer una.

Como psiquiatra, también he visto cómo los cubrebocas crean dinámicas interpersonales complejas. Muchos de nosotros ahora tenemos que determinar constantemente si debemos usar uno en presencia de todos nuestros familiares, amigos u otras personas, si tanto ellos como nosotros estamos “seguros” y confiamos en que nos hemos cuidado al estar con otras personas. Estas decisiones pueden ser difíciles. Sospecho que la mayoría de las personas no han usado cubrebocas en algunas ocasiones en que deberían haberlo hecho. Las encuestas indican que a finales de julio, de entre las personas que asistieron a reuniones de más de diez personas, más de la mitad no usaron mascarilla y el 46 por ciento de los residentes urbanos por lo regular no las utilizaron al estar a menos de 2 metros de personas que no viven con ellos.

Los grupos sociales también han creado y reforzado sus propias normas sobre los cubrebocas a través de presión y expectativas sutiles y no tan sutiles. “Cuando mi familia extendida se reúne ahora”, me dijo un amigo, “discutimos sobre si todos necesitamos usarlos. Mis hermanos siempre preguntan: ‘¿Qué? ¿No confías en nosotros?’”.

Como señaló el sociólogo Erving Goffman, dentro de los grupos, la gente por lo general busca evitar por completo o en la medida de lo posible comportarse de maneras que otros puedan ver como estigmatizadoras, “dañinas para la reputación” o malas. Muchos dudan respecto a usar cubrebocas debido a presiones implícitas de sus grupos y a preocupaciones sobre lo que otras personas podrían pensar. Por lo regular, las personas desean ser queridas y aceptadas, no rechazadas o ignoradas. Buscan parecer amistosas y abiertas, no hostiles, paranoicas o temerosas. Aun así, estas reacciones emocionales profundamente arraigadas ahora nos lastiman de maneras que los expertos en salud pública y el resto de nosotros necesitamos atender de manera urgente mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora.

Un número de factores psicológicos que compiten entre sí pueden influir en si las personas deciden usar mascarillas o no. Por ejemplo, las investigaciones indican que si pocas personas en una comunidad las usan, los demás son más propensos a pensar que estos individuos corren un riesgo mayor de infectarse. Sin embargo, conforme el virus se propaga en una comunidad, las normas pueden cambiar. Ahora, en mi propio vecindario de Manhattan, se puede sentir como estigmatizador el no ponerse una mascarilla. Al parecer, todos las usan. Si no lo haces, las personas te miran con desprecio o con cautela. Yo también he mirado con recelo a los transeúntes descuidados que no traen puesto un cubrebocas.

No obstante, en el resto de los lugares, hay una amplia gama de posibilidades respecto al uso de tapabocas. En un Walmart que visité en Pensilvania, a pesar de los letreros que anunciaban que el estado había impuesto el uso obligatorio de cubrebocas en las tiendas, muchas personas no los llevaban y a nadie parecía importarle. He visto bares en Manhattan por la noche llenos de jóvenes y ninguno de ellos tenía la cara cubierta. Parecía ser “genial” que a nadie le importara.

De acuerdo con estudios, las personas que han tenido experiencias personales con un riesgo en particular piensan que es más probable que ocurra y sopesan de manera más minuciosa sus decisiones. En general, los jóvenes han conocido a menos personas con síntomas graves de la COVID-19 y por eso les preocupa menos.

Las investigaciones indican también que mientras más se vea a personas usando mascarillas, más probable es que los demás las usen. La exposición a los grupos que cubren sus rostros hace que la gente se sienta menos extraña al usar tapabocas.

En cierto punto, si todas las personas empiezan a ponerse mascarillas, su uso se podría convertir en una nueva norma, pero llegar a ese punto lleva tiempo. Algunas personas cambian su comportamiento más rápido que otras. Las investigaciones también indican que las personas que están más preocupadas por el bienestar de los demás son más propensas actualmente a ponerse una mascarilla.

En la fiesta de cumpleaños, me terminé mi rebanada de pastel y me cubrí de nuevo el rostro. No obstante, seguí siendo la única persona en hacerlo. No dejé de sentirme raro, pero tenía la esperanza de que otros siguieran mi ejemplo, si no en ese momento, muy pronto.

 

Fuente: https://listindiario.com/las-mundiales/2020/09/13/634967/si-ves-que-alguien-no-usa-cubrebocas-le-dices-algo 

Estos serán los integrantes de los nuevos bufetes directivos del Senado y la Cámara de Diputados
 

La Dirección Ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno (PRM) anunció que propondrán a su aliado, Eduardo Estrella, como presidente del Senado de la República y Alfredo Pacheco, como presidente de la Cámara de Diputados.

El vicepresidente del Senado lo será Santiago Zorrilla, mientras que Lía Díaz y Ginette Bournigal serán propuestas como secretarias de la cámara alta.

La vocería del partido opositor quedará en manos de Faride Raful, la senadora electa del Distrito Nacional, mientras que Alexis Victoria, lo hará como vicevocero. Ese Alexis Victoria es senador electo de la provincia María Trinidad Sánchez.

De igual forma, para la Cámara de Diputados como vicepresidenta será propuesta Olfany Méndez, que según los registros es la diputada más joven de todo el país con solo 26 años de edad. Ella fue electa en la provincia Bahoruco.

En tanto que los secretarios de la cámara baja los serán Agustín Burgos, diputada por La Vega y Soraya Suarez, legisladora electa por la provincia de Santiago.

En la vocería del bloque estará Julito Fulcar de la provincia Peravia y como vicevocero Eugenio Cedeño. Fulcar es hermano de Roberto Fulcar, anunciado como próximo ministro de Educación y quien dirigió la campaña electoral de Luis Abinader a la presidencia de la República.

Estas sugerencias serán propuestas a ambos hemiciclos el próximo 16 de agosto para el periodo 2020-2021, pero se dan prácticamente por una realidad, en vista de que el PRM cuenta con los votos suficientes para pasar estas propuestas en ambas cámaras legislativas.

 

Fuente: https://listindiario.com/la-republica/2020/08/05/629502/estos-seran-los-integrantes-de-los-nuevos-bufetes-directivos-del-senado-y-la-camara-de-diputados

OMS pide responsabilidad a los jóvenes: "Preguntaos si hay que ir a fiestas"

Foto de archivo Listín Diario. 

El director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mike Ryan, volvió a dirigirse hoy a los jóvenes, ante el aumento de la transmisión de la COVID-19 en esa franja de edad, y les pidió que actúen con responsabilidad y se pregunten "si hay que ir a fiestas" y otros eventos masivos.


"Preguntaos si necesitáis ir a esa fiesta, a esa discoteca... si la transmisión comunitaria es baja, el riesgo también lo es, pero en zonas donde es alta, todo el mundo está en peligro", advirtió Ryan en una sesión con preguntas de internautas emitida por la OMS a través de las redes sociales.

"Necesitamos trabajar juntos para reducir los riesgos, y los jóvenes tienen un importante papel para que la transmisión baje", subrayó Ryan, quien indicó que, mientras las poblaciones de mayor edad siguen actuando con mucha cautela, la juventud, con ganas de regresar a la normalidad social, es ahora un importante vehículo de transmisión.

El experto irlandés insistió de todos modos en que cuando se producen focos de la COVID-19, sean entre jóvenes o no, "hay que evitar la búsqueda de culpables", aunque sí criticó a quienes rehúsan dar información de contacto o sobre su estado de salud en el contexto de la actual pandemia.

"Algunos tienen miedo de que sus amigos sepan que son un caso positivo, pero en la lucha contra el virus es importante que, cuando un problema ocurra, nos involucremos y todos participemos en su solución", aseguró.

Ryan recordó que, aunque muchos de los casos de la COVID-19 en jóvenes suelen ser menos graves que en personas de mayor edad, siempre puede haber excepciones, especialmente en quienes padecen dolencias crónicas u otros problemas de salud previos.

"Las autoridades deben crear ambientes para que las actividades de la juventud sean seguras y se reduzca el riesgo de transmisión, pero los jóvenes también tienen que asumir responsabilidades", concluyó. 

Fuente: https://listindiario.com/las-mundiales/2020/08/05/629448/oms-pide-responsabilidad-a-los-jovenes-preguntaos-si-hay-que-ir-a-fiestas