Audio en HD

Escuchanos en tu PC

        

 
 

 Roberto Rosario entrevistado por Héctor Herrera Cabral. Fuente Externa.

 

El expresidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario, reveló que funcionarios de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos le plantearon a él y al ex consultor jurídico del Poder Ejecutivo, César Pina Toribio, que la única solución al problema que tiene la República Dominicana con ese organismo, es modificar la Constitución y ajustarla al criterio de ellos.

Rosario Márquez recordó que el hoy embajador dominicano en la República de Argentina, Pina Toribio, reaccionó de forma airada y le dijo a esos burócratas de la CIDH que eso era un atrevimiento de su parte.

El pasado presidente del órgano de comicios advirtió que ese criterio no ha variado, ni va a variar, porque la finalidad que persigue ese organismo es que la República Dominicana sea un dique de contención de la situación migratoria haitiana.

Entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D´ AGENDA Roberto Rosario precisó “que los burócratas de la CIDH saben perfectamente que aquí no se le da un trato discriminatorio por asunto racial a los inmigrantes haitianos como sostienen algunas ONG”.

Agregó que quienes dirigen la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos están conscientes que el éxodo de ciudadanos del vecino país, que abandonan su nación motivado por la dramática situación económica que atraviesan, si se quedan aquí, no tendrán que irse a Estados Unidos, España o Francia.

“Cuando yo tuve la oportunidad de visitar las oficinas de la CIDH en Washington, me acuerdo que estuve acompañado del ex consultor jurídico y actual embajador César Pina, y en una reunión ellos nos dijeron de una manera clara y directa que la única solución al problema era que nosotros modificáramos la Constitución”, reiteró Rosario Márquez.

Sostuvo que esa posición se inscribe dentro del planteamiento que acaban de hacer para que el Estado dominicano desconozca la sentencia 168-2013 y derogue la ley 169-2014.

Recordó que Haití tiene como meta exportar cada año 200 mil de sus ciudadanos, que fue comunicado por su más influyente medio de comunicación, Le Nouvelliste, y esas personas no pueden llegar a Estados unidos ni Europa, y por ende, para la CIDH, el lugar más apropiado es la República Dominicana.

“Si se quiere saber si es así, solo hay que investigar quien paga el presupuesto de la CIDH, que es Estados Unidos, y aportes de algunos gobiernos y organizaciones no gubernamentales, entonces responden a ellos“, enfatizó el expresidente de la JCE.

Apuntó que todos los directores de ese organismo cuando terminan sus funciones, inmediatamente pasan a dirigir una organización no gubernamental porque ese es su mundo, entonces obviamente que tienen que responder a ellos, así como los hijos responden a los padres.

Explicó que por la CIDH responder a esos intereses, no se pronuncia en torno a la situación de los inmigrantes haitianos en Chile, Ecuador y Brasil donde los tienen en lugares donde no pueden salir, pero para ese organismo la única nación que no puede hacer eso es la República Dominicana. (https://www.diariolibre.com/noticias/justicia/roberto-rosario-dice-cidh-le-planteo-modificar-la-constitucion-para-solucionar-crisis-haitiana-LD9577872) 

Esgrimir el argumento racial ha sido la vía favorita y malintencionada de aquellos que promueven la tolerancia total de la inmigración ilegal haitiana, en gran medida producto de un burdo y criminal delito de tráfico humano.

Cuando a esta acusación le añaden el ingrediente del odio, lo que buscan es suscitar, apoyándose en una falsa misericordia, la sensibilidad y la aceptación, de una ilegalidad, para inducir así al gobierno, y a la sociedad, para aceptar el status-quo irregular, a costa de sacrificar el mandato de sus leyes y su Constitución.

La gran repulsa que genera este desenfadado atropello a las leyes de migración viene dada por el abierto y manifiesto propósito de grupos nacionales e internacionales de querer forzar al Estado dominicano a hacerse de la vista gorda y dar carta de residencia o de ciudadanía, al margen de lo que constitucionalmente ha sido estatuido, a los ilegales que burlan los controles y, más que eso, que incurren en innumerables delitos en el país.

Sesgar como xenofóbicas las muestras de rechazo a estas violaciones es capciosa, si se toma en cuenta que los dominicanos han sido un pueblo abierto a inmigrantes que, como los españoles, los árabes, los judíos, los japoneses y chinos, así como de varios países latinoamericanos, han formado colonias laboriosas y respetuosas de las leyes y los valores culturales de nuestra nación, sin entrar en conflicto con los dominicanos.

Con más de un millón de haitianos ilegales diseminados en el territorio nacional, ¿cuántos de ellos han sido asesinados o atropellados por odio xenofóbico o racial en el país? ¿Cuántos han huido en masa, como en algunas zonas de África y Medio Oriente, por razones étnicas o raciales o religiosas?

Cuando se producen repatriaciones a cargo de la Dirección Nacional de Migración, estas se hacen de acuerdo a los protocolos internacionales, basadas en el hecho de que los afectados carecen de documentos o permisos ofi ciales, lo cual se reputa como un factor violatorio de las leyes aquí y en cualquier otro país del mundo que respete sus potestades soberanas.

El patriotismo, que es un sagrado y legítimo sentimiento de arraigo e identidad de todo aquel que nace en un país y le debe respeto a la madre patria, de la que habla el Papa Francisco, a sus símbolos y valores y a las leyes que rigen la convivencia pacífica, tiene que hacerse patente en cualquier circunstancia en que la soberanía y la dignidad nacional estén en proceso de colapso o aniquilación.

Cuando las armas de nuestros ejércitos o del pueblo insurrecto se hicieron sentir en las invasiones militares extranjeras de los siglos 19 y 20 ¿eran por odio o por racismo? No. Por ninguna de ellas. Eran por la humillación causada por extraños que vinieron a pisotear la soberanía y a sustituir los símbolos auténticos de la identidad nacional.

¿Cuál nación que defi enda su territorio de una invasión, sea cual fuese su naturaleza, ha sido acusada de xenófoba o racista por haber matado a tiros o hecho huir a los invasores?

 

Patriotismo y nacionalismo son dos sentimientos nobles, a los que nunca renuncian los hijos de una nación. Pretender abominarlos o mezclarlos con situaciones que obedecen más a la defensa de las leyes migratorias o al legítimo derecho de los dominicanos a vivir con sus normas y patrones culturales, es un fl amante y aborrecible desatino. (https://www.listindiario.com/editorial/2018/04/02/508717/el-chantaje-de-siempre)

El presidente Danilo Medina, mediante varios decretos ascendió este miércoles y puso en honrosa situación de retiro por antigüedad en el servicio, a 235 oficiales superiores y subalternos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Según el decreto 123 -18, dado a conocer por el vocero del Gobierno, Roberto Rodríguez Marchena, la acción se dio por relación rango y edad y por edad.

Además, fueron ascendidos y se mantienen activos bajo el decreto 127-18, el capitán de Navío Rafael de Jesús Polanco Martínez a contralmirante de la Armada Dominicana y a general de Brigada de la Policía Nacional el coronel Licurgo E. Yunes Pérez

Esa misma disposición,  registra 142 miembros del Ejército República Dominicana, y se le suman como ascendidos a mayores generales y puestos en honrosa situación de retiro los generales de brigada Francisco José Gil Ramírez y Luis D. Pichardo Matos, ambos Ejército de la República Dominicana (ERD).

 

En el caso de Pichardo Matos, fue el director del hospital Marcelino Vélez Santana (de Herrera).

General Luis D. Pichardo Matos
General Luis D. Pichardo Matos

Ver también:Presidente Medina asciende a 11,486 militares y policías

Igualmente, se agrega al listado con el decreto 122-18 asciende a vicealmirante y en honrosa situación de retiro al contralmirante José C. Lorenzo Peña García (ARD).

Con el decreto 124-18, el mandatario asciende y pone en honrosa situación de retiro a 38 oficiales superiores y subalternos de la Armada; con el 125-18 a 46 oficiales superiores y subalternos de la Fuerza Aérea y con el 126-18 a seis de la Policía Nacional, a los que asciende a mayores generales, además del mayor general José Sigfredo Fernández Fadul.

Otros ascensos para activos

El decreto 127-18 asciende a contralmirante de la Armada Dominicana al capitán de Navío Rafael de Jesús Polanco Martínez y asciende a general de Brigada P.N. al Coronel Licurgo E. Yunes Pérez.

 

 A continuación la lista completa de ascendidos y puestos en retiro honroso:

Decreto 123-18, Ejército República Dominicana

Del Ejército de República Dominicana, mediante el decreto 123-18, los coroneles Ángel Corides Guzmán Rosario, Pedro Antonio Hierro Bidó, Anicasio Familia Díaz, Ernesto de Jesús Valdez; el teniente coronel Belarminio Algarroba Cuevas y el mayor Nelson Ureña Lebrón; el capitán deportista Manuel María López Rubiera y los capitanes Paulino Rosario Mejía, Emilio Antonio Beras Reyes, Jesús María Suárez Rosario, Basilio Medina Feliz y el capitán contable Eligio Lantigua Burgos.

Los coroneles José Miguel Rodríguez Espinal y Vinicio Elías Cuevas Terrero; el teniente coronel Rafael Leónidas Díaz Medina; la teniente coronel dentista Dulce María Ramona Muñoz; los tenientes coroneles Herminio Tejada Quezada, Expedito Taveras Martínez y José Rolando Veras Peralta también fueron ascendidos y colocados en honrosa situación de retiro.

Asimismo, el mayor Freddy Díaz Pérez, el capitán Manuel Antonio Rodríguez Carrasco; los coroneles médicos Ramón D. Gustavo Betances Hernández, Luis Bolívar Fernández Zucco, Miguel Antonio Hernández Oleaga y Freddy Díaz Ortíz; así como el coronel técnico de comunicaciones, Rafael E. Terrero Pereyra.

Igualmente, los tenientes coroneles médico Melva Parris Williams y psicóloga María E. Hernández Alcántara; el teniente médico José Radhamés Taveras Rodríguez; los mayores Luis Felipe Polanco del Rosario; Herminio Reyes Díaz y Juan Henríquez; y los capitanes Caridad Herrera Rosa, Maritza Altagracia Cruz y Cruz; Reyes Guillén Báez; la capitán psicóloga Felipa Molina Villa; y los capitanes médicos Juana Bautista Rodríguez Peguero y Víctor J. Vicente Brea García y Gilda Lissette Gómez Eusebio.

De la misma manera, los capitanes Leomaris Perdomo López, Luis E. Novas Medrano; los coroneles Juan Martínez Santos, Julián Mota Guerrero, Otilio Feliz Cuello, Bibiano Polanco Arias, Luis Cubilete Pérez, José Aníbal Franjul Miniño; el coronel abogado Eduardo León de los Santos; el coronel ingeniero agrónomo Juan de Jesús Rosario Valdez; el teniente coronel deportista Elpidio Encarnación de la Cruz y los tenientes coroneles Héctor José Corporán Lasose, Benedicto Lebrón Quevedo, Domingo Ramírez Montero, Ricardo Rosario Vallejo; el mayor albañil Arbeilio Medina Encarnación; el mayor médico Candelario Rosario Valerio, el mayor mecánico Jesús Suero Peguero; los mayores Juan Encarnación Álvarez, Alejandro Mejía Marte, Manuel Milagros Carrasco Peña, Marcos A. Mordán Soto, Juan H, González Reyes, Enalido de la Rosa y el mayor deportista Ergar Montilla Eusebio.

Junto a ellos, los capitanes Gregorio E. Tactuk Moreno y Luis Antonio Tavárez López; el capitán médico Julio Eduardo Hernández; el capitán deportista Héctor Gregorio Jáquez de León; el capitán contable Héctor de los Santos Rodríguez; los coroneles Rafael Segura López, Víctor Pérez Medrano; el coronel agrimensor Héctor Manuel Medina Marrero, el coronel dentista Rafael García Guzmán, el coronel ingeniero agrónomo Luis Manuel Terrero Pereyra y los tenientes coroneles Roberto Ramón Rodríguez Gil, Esteban Cuevas Encarnación, Félix Faustino Dotel Sierra y Marino Marte Vargas.

Además, la teniente coronel médico María de los A. Reyes Abreu y los tenientes coroneles Víctor Mateo Pérez y Cristino Alcántara Pérez; los mayores Demetrio Peralta Roa, Gustavo Rosario Rodríguez, Anna Bella Castillo de Ubrí, Gilberto Pérez Bello, Jorge Heberto Novas Medrano, Ramón Frías Pinales, Jaime Tomas Encarnación Díaz y la mayor dentista Carmen Eug. Fernández Abreu; los capitanes Julio Aníbal Beras Ramírez, Solano Pérez Meran, Alicia Alberto Noesí, Elsa Alejandrina Pérez; el capitán psicólogo Ángel Guarionex Ortiz Vásquez y la capitán TPD Teresa Pérez Burgos.

En esa misma situación fueron colocados, el coronel ingeniero civil Arturo Núñez Galván, la coronel dentista Luz del Carmen Minaya Reyes, el coronel Víctor Pascual Duran Taveras y los coroneles médicos Mary Luz Perdomo de la Paz, Abel Maximiliano Levasseur Lozada, Oneida Matos Vda. Matos, Jesús S. Hermón Madera; el teniente coronel contable Héctor Bienvenido Rodríguez Paulino, la teniente coronel abogada Mirtha I. Brugal Paiewonsky, el teniente coronel mecánico Víctor M. Díaz Frías, el teniente coronel médico Alejandro Ant. Francis, el teniente coronel contador Nelson J. Abreu Meilan, la teniente coronel bioanalista Dulce María Pérez Polanco, el teniente coronel capellán cast. Joaquín Ant. Bonilla Peralta; los tenientes coroneles Eugenio Leopoldo Tavera Polanco, Freddy Ney Vargas Pérez y Rafael de Jesús Vargas Bourdier; así como la teniente coronel médico Altagracia Lebrón Méndez.

Con ellos, los mayores Hilda J. Mendoza Aracena, Ángel Acevedo Bonilla, Lauterio de los Santos Suárez y Santo Ant. Brito Frías; los mayores médicos Ramón Eduardo Tavárez Rosario y Anita Lafontaine Carrasco; la mayor deportista Vero Antonio Moreno García y el mayor carpintero Víctor Ml. Santana Sarmiento.

También los capitanes Santa Andrea Suberví, Rosaura López, Alfredo Ricardo Monsac Haro, Rafael G. Núñez Santana, Luis A. Suero Montaño, Rafael Sánchez Peña, Limardo Lebrón Made, Carmen Luisa Joseph Espinosa, Rafael Ant. Matos Quezada y Dulce María Ramón Liranzo; el capitán electricista José Díaz de los Santos, el capitán sastre Vicente I. Roque de Jesús, la capitán enfermera Gregoria Colon Hernández, el capitán músico Julio Manuel Tavárez Campos; los capitanes cocineros Virginia Guzmán Rodríguez, José Santo Ventura Toribio y Lourdes Blanco Arias; la capitán psicóloga Rosa Margarita Frías de Jesús y el capitán mecánico Simón Bolívar González Valdez.

Decreto 124-18, Armada República Dominicana

De la Armada de República Dominicana, a través del decreto 124-18, Danilo Medina ascendió al rango superior inmediato y puso en honrosa situación de retiro a los capitanes de navío Rufino de la Cruz Gil, Johnny Moisés Ureña Almonte, Luis Manuel González Alberto y Braulio Javier Lora Montalvo; al capitán de fragata Justiniano Medina Ferreras, las capitanas de fragata dentistas Altagracia Eligia Galán Troncoso y Valencia Inés Feliz Rubio; la capitán de fragata psicóloga Elsa Julia Guzmán Muñiz; y el capitán de fragata ingeniero civil Rafael Bienvenido Álvarez Pérez.

 

Además, los capitanes de navío Belis E. Moreno de la Rosa, Pedro María Pérez Méndez y Andrés Montero y Montero; los capitanes de navío médicos Heliodoro Andrés Salas Cabrera, Roger Medina Méndez y Rafael Emilio Barbour Minaya; el capitán de navío auxiliar de contabilidad Modesto Antonio Lora Flores; el capitán de fragata Santiago Mejía Ponciano; los tenientes de navío Manuel Euclides Rodríguez y Andrés Bienvenido Soto Batista; los capitanes de corbeta Ricardo Antonio de la Maza Morel y Pedro Antonio López Acosta; el capitán de navío ingeniero civil Raúl Ant. Vásquez Miliano y las capitanas de fragata médicos Modesta Corona y Frisis Xiomara Hartling Pellerano.

El capitán de fragata ingeniero civil Bladesmir Alejandro Espinosa Montes de Oca, el capitán de fragata contador Carmelo Estévez Maldonado, el capitán de corbeta médico Aníbal Mota, el capitán de fragata German de Jesús Matías, el capitán de corbeta Ramón Antonio Tapia Almánzar, el capitán de corbeta músico Hipólito Castillo Mosquez; el teniente de navío músico Ramón Ant. Then Alvarado; los tenientes de navío José de la Cruz Ramos Lima, Felipe Antonio Scheker Román, Francisco Reyes Sarante, Fausto Jiménez, Juana del Carmen Alcántara, Jesús de los Santos Corporán y Buenaventura Salas Cabrera fueron otros de los colocados en honrosa situación de retiro.

Decreto 125-18, Fuerza Aérea República Dominicana

De la Fuerza Aérea de la República Dominicana (FARD), con el decreto 125-18, fueron ascendidos el coronel Froilán Emilio Pérez y Pérez y el coronel contable Marino Pacheco Varela.

En el mismo decreto, el jefe de Estado ascendió al rango de general de brigada y colocó en retiro, con disfrute de pensión, por la relación rango y edad, al coronel Luciano Nolasco Cruz, FARD.

También, fueron ascendidos al rango superior inmediato los oficiales subalternos capitanes Juan Rudecindo y Julio César Rodríguez Reyes; los coroneles Ramón Adolfo Martínez Rosario y Pascual Albuez de la Rosa; el teniente coronel mecánico Pedro Mercedes Mercedes; los coroneles técnicos Eduardo García Rosario y Luis Moreta Ramírez; y los tenientes coroneles Silvano María Caba Tavares y Rafael Temístocles Batista Castillo.

Junto a ellos, los mayores Luis R. Merejo Germán, Tomás Troncoso, el capitán técnico Amado Rosario Portes, el capitán Bartolomé Cabrera Morillo, el mayor técnico Eddy Viloria Trinidad, el mayor médico José Esteban Pérez Pérez; los coroneles Emilio Fernando Rodríguez y Darío Tavarez Tavarez.

De la misma manera, los coroneles Emilio Fernando Rodríguez; Darío Tavárez Tavárez; el coronel técnico Francisco Rincón, el coronel médico radiólogo Rafael Báez Santana; la coronel médico Cruz María Castillo Pérez, así como a los tenientes coroneles médicos, Carmen Angustia Batista Espinosa y Mayra H. de la P. Rivera Banks.

El Presidente también pensionó y puso en honrosa situación de retiro a los tenientes coroneles pedagogos, Tomas María Ramírez Ramírez y Félix Santiago Hernández Caro; a los tenientes coroneles Rubén Feliciano González Severino y Marcelino Jorge; al mayor técnico Julio Federico Portes, mayor ingeniero agrónomo José R. Bolívar del Valle Almonte; los mayores contadores Juana Berroa del Rosario y Aidalisa M. Peña Santana de Candelier; los mayores, Altagracia Georgina Gómez Valenzuela, Gladys de León, Israel Ozuna, Justo Elías Ramírez García, Edalio Fernando Evangelista, Ramón Inoa Javier y Luis Eduardo Valdez Fortuna; así como los capitanes Bienvenido Ramírez Pérez, Eulogio Medina, Pedro Vidal Cornelio, Julio Antonio Jiménez Mejía y Miguel Ángel Valera de la Paz

Decreto 126-18, Policía Nacional

Mediante el decreto 126-18, quedó colocado en honrosa situación de retiro, con disfrute de la pensión correspondiente, por antigüedad en el servicio, el mayor general José Sigfredo Fernández Fadul de la Policía Nacional.

Del mismo modo, fueron ascendidos al rango de mayor general los generales de brigada de la Policía Nacional, Pablo R. Almonte Morales, Rafael A. Calderón Efres, Víctor Ant. Hernández Vásquez, Aquino Radhamés Reynoso Robles, Tirso Antonio Roa Castillo y Nelson Rosario Guerrero. (http://elcaribe.com.do/2018/03/28/danilo-asciende-y-pone-en-retiro-honroso-a-235-oficiales-militares-y-policiales/) 

He encontrado varias interpretaciones del denominado síndrome de Caperucita Roja, el famoso cuento infantil de la autoría del francés Charles Perrault.

Prefiero la interpretación que define el síndrome como aquella aberración en que la Caperucita está frente al lobo pero sigue creyendo que está frente a la abuelita.

Los dominicanos parece que estamos padeciendo de este síndrome: estamos parados frente al lobo de la agresión y todavía creemos que no nos va a pasar nada.

Seguimos pensando que los que vienen detrás de aquellos que se acogen a nuestra hospitalidad para saciar su hambre, no tienen las intenciones que ya no pueden disimular, en un proceso que comenzó hace décadas pero que está haciendo metástasis.

Estamos parados frente al lobo de la deuda que nos muestra sus filosos dientes “para comerte mejor”, y seguimos creyendo que podremos sobrevivir infinitamente dándole vueltas a la desvencijada cama de nuestra economía.

Estamos contemplando al lobo de la delincuencia, de la droga, del crimen en general, pero seguimos creyendo que esto solamente afecta a algunos y que a nosotros no nos tocará.

Nos mantenemos parados frente al lobo del desorden social, de la descortesía ciudadana e ingenuamente seguimos pensando que eso se resolverá con la educación a largo plazo y no hacemos nada ahora para tratar de revertir esa situación.

En fin, seguimos esperando que el lobo político, que lo devora todo con sus enormes fauces corruptas, cambie de actitud, ignorando su naturaleza.

Tenemos que curarnos pronto del síndrome.

This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. (https://www.diariolibre.com/opinion/am/el-sindrome-de-caperucita-LX9473409)

Resultado de imagen para Imagenes de haitianos haciendo filas
Resultado de imagen para Imagenes de haitianos haciendo filas
 

Chaman de La Hoz, un haitiano que llegó hace varios años a laborar a predios agrícolas de esta provincia, tiene tres hijos con Justina Doroteo, quien es su pareja y su madre, a la vez. Claro, todo parte de un manejo de papeles falsos e irregularidades, para normalizar su status, igual como han hecho miles usando artimañas y mafias, en un a abierta burla a las leyes dominicanas.

 Los casos de suplantación de identidad son muchos. No parecen ser ilegalidad, porque no son revisados, pese a que los conoce todo el mundo, e incluso, son motivo para chistes y comentarios al saberse de algunos dirigentes políticos, con decenas de ‘hijos’ apadrinados para que califiquen y se acojan a la sentencia 168-13 emitida por el Tribunal Constitucional.

El expresidente de la filial El Seibo del Colegio Dominicano de Abogados, Guillermo Nolasco, denunció que la práctica irregular e ilegal se viene cometiendo desde hace muchos años y ahora ha tocado fondo, a partir de lo difícil que se ha hecho sostener a los haitianos, la cantidad de partos en los hospitales y la forma como se involucran en actividades delictivas. El abogado habló para LISTÍN DIARIO ayer, precisamente cuando se realizaban los operativos de Migración en esta provincia en contra de los ilegales. Los apresamientos se realizaron en la ciudad y en comunidades rurales, en una zona donde existe una gran cantidad de ilegales, de nacionalidad haitiana, que llegaron a laborar y se han quedado en otros tipos de negocios.

Se refirió a dos casos recientes, incluyendo uno que fue captado por él, en una instantánea con su celular, con varios machetes y una melena, propia de estos comportamientos que parecen no tener control. También el caso de Juan Doroteo, cédula 025-18981-2

Nolasco dijo que para burlar el escarceo de las autoridades dominicanas, los ilegales se valen de ‘mafias’. “Ellos compran cédulas y documentos para completar sus expedientes, sin que la Junta Central Electoral se acoja al pedimento de que estos documentos de regularización deben ser revisados, como lo consigna la propia sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional”.

El abogado citó el caso de Yoel Etinel, condenado hace poco, y que está preso en la cárcel de La Victoria, por utilizar cédula falsa.

Refirió que en un área de esta provincia, el distrito municipal de Santa Lucía, pasan de 5 mil y alcanzan los 7 mil casos que ameritan ser investigados, al igual como ocurre en otras áreas de la región Este, que es sabido por todo el mundo, la irregularidades de las que se valieron para obtener documentos.

Recomendó al organismo competente, en este caso la Junta Central Electoral, investigar, verificar los libros, los parentescos y los papeles obtenidos irregularmente, para comprobar la forma como miles de haitianos han obtenido documentos, burlando las leyes dominicanas. (https://www.listindiario.com/la-republica/2018/03/17/506841/inmigrantes-se-valen-de-papeles-falsos) 

POR JOSÉ LUIS TAVERAS (https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/haiti-circo-negro-HD9410584)

 

Hay una diferencia sustancial entre reaccionar y responder. La reacción es una determinación emotiva y repentista provocada por las circunstancias; la respuesta es, en cambio, una solución racional a un problema concreto. Una es decisión emotiva; la otra, resultado de la reflexión. Lo que últimamente hizo el Gobierno con el apremio inmigratorio haitiano fue una típica reacción. Reforzar militarmente la frontera no es respuesta, es una acción aislada a un problema complejo manejado con dejadez histórica.

La seguridad fronteriza nunca debió ser un reclamo de hoy, más cuando disipamos décadas ociosas sin poder establecer estándares mínimos de seguridad y protección. El pomposo dispositivo de reforzamiento fue un sensual strip-tease, un golpe de efecto populista para desactivar presiones. Esta medida debió ser un operativo rutinario en la gestión fronteriza. Pero la idea nunca ha sido resolver, sino impresionar, remediar y, como siempre, camuflar. Con este barato espectáculo Danilo Medina espera salvas de gloria. Ya en otros tiempos y gobiernos vivimos los mismos trances con parecidas reacciones demagógicas. Tramas retóricas de todo cuño para fabricar percepciones fantasiosas. Se nos ha hecho tarde. Seguimos pendientes de respuestas. Pretender un descargo por estos amagos es ilusorio; el Gobierno no puede seguir tejiendo con retazos su política exterior frente a Haití. El problema nos desborda y está asumiendo ribetes peligrosamente irreversibles.

Haití y su inmigración ilegal debe ser el primer tema de la política exterior dominicana. Esa nación perdió interés en las agendas globales. La comunidad internacional, siempre escurridiza, no siente culpa ni constreñimiento. Los gobiernos dominicanos, por su parte, han jugado al avestruz como si esa carga no pesara sobre nuestro futuro. Una actitud omisa que han aprovechado las potencias del hemisferio para desentenderse. Quien tiene que resguardarse de su propia desidia es el Estado dominicano, obligado por las circunstancias a una política exterior proactiva, defensiva y visionaria. Pero ha preferido jugar a la demagogia circense con un tema nada divertido.

Lo menos que podíamos esperar del eufemístico “gobierno compartido” con el PRD era una propuesta de sólidas bases sobre las relaciones con Haití y un plan de defensa internacional defendido uniformemente en los principales foros mundiales. Pero quizás era mucho pedirle a un gobierno atado a la cultura del empleo, donde el servicio exterior, convertido en plaza laboral, opera como una agencia burocrática para cargos políticos. En su promiscua nómina, el Ministerio de Relaciones Exteriores mezcla intelectuales, diplomáticos de carrera, becados, activistas, amantes oficiales, gente de farándula, negociantes y un surtido diverso de vagos. El servicio exterior dominicano ha sido una verdadera ignominia, usado como negocio para las alianzas políticas y donde consulados se cotizan, se certifica la trampa y se trafica hasta el alma. Justamente los consulados más apetecidos, después de los de las grandes ciudades americanas y europeas, son los acreditados en poblados haitianos, convertidos en santuarios de la prostitución fronteriza, esa afrenta que nos abochorna para legalizar el contrabando, el tráfico de personas, droga, prófugos y armas. La dimensión del problema migratorio impone la creación de una unidad en la Cancillería dominicana, especializada en asuntos haitianos y soportada por expertos.

Haití es el ejemplo más exitoso del caos como negocio. La frontera está controlada por mafias binacionales. Los volúmenes del tráfico no registrado son incuantificables. El comercio oficiosamente controlado maneja en promedio cerca de mil doscientos millones de dólares en importaciones haitianas de productos dominicanos, siendo ese país nuestro segundo socio comercial. El problema haitiano está en manos de los gobiernos, pero a ninguno le importa; perdieron dominio, interés y motivos. Los episódicos cierres de fronteras son chantajes o presiones extorsivas de algún lado cuando las mafias quieren imponer su mando o mejorar rentabilidades. La frontera no es una línea de soberanía, es un corredor de negocios.

El problema haitiano es más que frontera, deportaciones, regularización de indocumentados o proclamas patrióticas; es sobrevivencia, futuro y legado. Haití es inviable y esa condición irremisiblemente nos arrastra. La República Dominicana no es solución, por eso el país debe abanderarse y liderar el reclamo por el rescate internacional de Haití para que el mundo entienda que nuestra pobreza no sustenta la miseria haitiana, que no podemos absorber el drama haitiano, que nos bastan nuestros propios problemas.

Necesitamos una inteligencia serena para manejarnos sin fanatismos ni provocaciones. El mejor aliado de la injerencia externa es una situación de violencia para “legitimar” cualquier imposición bajo el pretexto de violación a los derechos humanos, tratos xenófobos o prejuicios raciales. Muchos Estados y gobiernos desearían un cuadro parecido; sería su mejor entrada. Y es que cuando no se tiene el interés de actuar, como lo ha demostrado la comunidad internacional, cualquier incidente es valedero. De hecho, laten oscuros intereses que procuran precipitar en ambos lados acciones de fuerza y violencia a través de instigaciones siniestras. Seguirles el juego es necio. En ausencia de un plan internacional que involucre activa y sostenidamente a las principales naciones del hemisferio, el deterioro de las condiciones de vida en Haití devendrá en catastrófico. Este tema, arrimado por años, se nos ha hecho grande. El Gobierno debe asumir sin pantomimas ni acrobacias una responsabilidad histórica impunemente abandonada. Dejemos el circo ¡Ahora o nunca! Disponible en https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/haiti-circo-negro-HD9410584 This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

 

Image

 

En ocasión del 174 aniversario de la Independencia Nacional, el Poder Ejecutivo dispuso el ascenso de 3,262 miembros del Ejército, 1,475 de la Armada, 817 en la Fuerza Aérea y en la Policía Nacional 5,932, para un total de 11, 544 ascensos.

En el Ejército de la República Dominicana ascendieron 85 tenientes coroneles a coroneles, 143 mayores a tenientes coroneles, 271 capitanes a mayores, 312 primeros tenientes a capitanes, 189 segundos tenientes a primeros tenientes, 395 sargentos mayores a segundos tenientes, 524 sargentos a sargentos mayores, 351 cabos a sargentos, 992 rasos a cabos.

En la Armada de la República Dominicana, 32 a capitanes de fragata pasaron a capitanes de navío, 45 capitanes de corbeta a capitanes de fragata, 87 tenientes de navío a capitanes de corbeta, 149 tenientes de fragata a tenientes de navío, 129 tenientes de corbeta a tenientes de fragata, 194 sargentos mayores a tenientes de corbeta, 219 sargentos a sargentos mayores, 311 cargos a sargentos, 309 marineros a cabo.

En la Fuerza Área ascendieron a 43 tenientes coroneles a tenientes, 44 mayores a tenientes coroneles, 74 capitanes a mayores, 102 primeros tenientes a capitanes, 119 segundos tenientes a primeros tenientes, 40 sargentos mayores a segundos tenientes, 28 sargentos a sargentos mayores, 67 cabos a sargentos, 300 rasos a cabo.

En la Policía Nacional, 69 tenientes coroneles fueron ascendidos a coroneles, 199 mayores a tenientes coroneles, 415 capitanes a mayores, 546 primeros tenientes a capitanes, 535 segundos tenientes a primeros tenientes, 354 sargentos mayores a segundos tenientes, 833 sargentos a sargentos mayores, 982 cabos a sargentos, 1,999 rasos a cabo. Con un total de 5,932 policías ascendidos. (https://www.diariolibre.com/noticias/poder-ejecutivo-asciende-11-544-miembros-de-las-fuerzas-armadas-y-la-policia-nacional-BF9403300) 

Link para ver el listado de ascensos en el EJERCITO RD (en desarrollo)

 

Link para ver el listado de ascensos en la ARMADA:  http://www.marina.mil.do/portal/images/stories/documentos/ASCENSO%20DE%20LA%20ARD.%202018.pdf 

Link para ver el listado de ascensos en la FARD:  http://fuerzaaerea.mil.do/Ascenso-2018 

Link para ver el listado de ascensos en la PN (en desarrollo)

 

 

Image
 

Bernardo Alemán Rodríguez El Congreso Nacional tiene la facultad de legislar y fiscalizar la administración pública en representación del pueblo, que le elige mediante voto popular, por lo que sus miembros tienen la obligación por mandato de la Constitución de asistir a las sesiones para velar que esto se cumpla. Sin embargo, no todos asisten con la frecuencia que deberían.

 

Al respecto la Constitución dominicana es clara y específica en su artículo 88 que “las y los legisladores deben asistir a las sesiones de las legislaturas”, así como someterse al régimen de inhabilidades e incompatibilidades de ocupaciones que les impide ejercer cualquier otra función pública o privada que no fuese la docencia.

Además, establece que “quienes incumplan lo anterior perderán su investidura, previo juicio político de acuerdo con las normas instituidas por esta Constitución y los reglamentos (del Congreso) y no podrán optar por una posición en el Congreso Nacional dentro de los diez años siguientes a su destitución”.

“Durante las legislaturas ordinarias los diputados deben registrar una asistencia no menor del setenta por ciento de las sesiones efectuadas”

En el caso de la Cámara de Diputados, compuesta por 190 representantes de distintas demarcaciones del país y de la diáspora, su reglamento interno refiere en su artículo 25 que los legisladores deben “asistir puntualmente a la hora fijada para las sesiones y permanecer en ellas hasta su término”.

“Durante las legislaturas ordinarias los diputados deben registrar una asistencia no menor del setenta por ciento de las sesiones efectuadas”, instruye el Reglamento de la Cámara de Diputados.

Dicho reglamento da facultades a su Consejo de Disciplina a iniciar el proceso que indica el artículo 83 de la Constitución, en su numeral 1, de acusar ante el Senado a aquellos funcionarios “por la comisión de faltas graves”.

El mismo reglamento tiene algunas excepciones para otorgar una “excusa legítima”, como es el caso de fallecimiento de un familiar, indisposición por enfermedad, licencia concedida por la Cámara de Diputados, realización de trabajos encargados en las comisiones o para las gestiones oficiales en representación de la Cámara.

De acuerdo al registro de asistencia de la Cámara de Diputados que abarca desde el 16 de agosto del año 2016 al 15 de agosto del 2017, estos son los diez legisladores que más ausencias registraron desde el día 16 de agosto de 2016 al 12 de enero de 2018:

Bernardo Alemán Rodríguez
Bernardo Alemán Rodríguez

Bernardo Alemán Rodríguez, diputado por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), faltó a 73 de 84 sesiones (desde el 16/08/2016 al 15/08/2017) de las que en 50 ocasiones no presentó ninguna excusa para un promedio de 40% de asistencia.

En el último período (del 16/082017 al 12/01/2018) Alemán Rodríguez registró una inasistencia de 33 ocasiones, de las cuales 19 no tuvieron ninguna excusa para un 47 por ciento.

Elvin Antonio Fulgencio
Elvin Antonio Fulgencio

Elvin Fulgencio, diputado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), tiene un registro de 52 ausencias en 84 sesiones (desde el 16/08/2016 al 15/08/2017), de las cuales en 27 ocasiones no presentó ninguna excusa y tuvo un promedio asistencial de 68%.

El legislador peledeísta faltó sin presentar excusas en 24 ocasiones (del 16/082017 al 12/01/2018) con apenas 12 asistencias en 36 sesiones ordinarias para un promedio de asistencia de un 33%.

Rubén Darío Luna Martínez
Rubén Darío Luna Martínez

Rubén Darío Luna Martínez, diputado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), faltó a 74 de 84 sesiones (del 16/082017 al 12/01/2018) en las cuales presentó excusas. Ha asistido apenas a diez sesiones aunque su promedio es de un 100 por ciento.

Martínez es diputado de ultramar y en el último período (del 16/082017 al 12/01/2018) sólo asistió a 7 sesiones, mientras se excusó en 29 de las 36 sesiones.

 

Héctor Ramón Peguero Maldonado
Héctor Ramón Peguero Maldonado

Héctor Ramón Peguero Maldonado, del Movimiento Democrático Alternativo (MODA), tuvo 42 ausencias (del 16/082017 al 12/01/2018) con 35 excusas y un total de 42 asistencias con un promedio de 92 por ciento.

En el último período, Peguero Maldonado, faltó en las 36 ocasiones por las cuales se excusó a su vez, por lo que pese a no asistir mantuvo un porcentaje de asistencia de un 100%.

Jacqueline Montero
Jacqueline Montero

Jacqueline Montero, diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM), tuvo un total de 41 ausencias (del 16/082017 al 12/01/2018), 37 de estas con excusas y cuatro sin excusar. Mantiene un récord de asistencias de un 95%.

Aciris Milciades Medina Báez
Aciris Milciades Medina Báez

Aciris Milciades Medina Báez, diputado por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), se ausentó un total de 39 veces del 16/082017 al 12/01/2018), 32 de ellas con excusas y un promedio de 92 % de asistencia.

Miguel Ángel Peguero Méndez
Miguel Ángel Peguero Méndez

Miguel Ángel Peguero Méndez, Partido Popular Cristiano (PPC), estuvo ausente en 42 ocasiones (del 16/082017 al 12/01/2018), seis de ellas sin excusas. Pese a tener registro de 42 asistencias a las sesiones legislativas, mantuvo un 93 % de asistencias.

Rafaela Alburquerque de González
Rafaela Alburquerque de González

Rafaela Alburquerque de González, diputada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), estuvo ausente durante 31 sesiones (del 16/082017 al 12/01/2018), de las cuales presentó excusas en 18 ocasiones. Sus 53 asistencias efectivas le valieron un porcentaje de 85% del registro asistencial.

Eduard Jorge Gómez
Eduard Jorge Gómez

Eduard Jorge Gómez del Partido Revolucionario Moderno (PRM), tuvo un total de 36 ausencias (del 16/082017 al 12/01/2018). Aunque solo asistió en 48 ocasiones de las 84 sesiones celebradas, mantuvo un porcentaje asistencial de 92%.

imagen

Por Melvin Mañón. Así como en todo el mundo los chinos se hicieron los reyes del arroz frito, los mexicanos internacionalizaron los tacos y los italianos nos enseñaron a comer pizzas; los dominicanos se han apropiado del ruido y lo universalizan a alta velocidad, tanto, que se ha convertido en parte de la marca nacional, algo con lo cual se nos asocia, parte de lo que nos define, rasgo vital de la nueva identidad.

Dentro del territorio dominicano y desde hace años el ruido pasó de ser un invasor a un acompañante de los lugares públicos, una evidente ganancia de terreno y status.  Una vez, cuando todavía el ruido, como la peste bubónica no había causado estragos abandoné un resort porque me alojaron en una habitación al lado de la piscina y ya sabía yo lo que se me venía con las “actividades” y el supuesto entretenimiento.

Años después, y también antes, había que solicitarle cordialmente a alguien en la playa que por favor bajara la música porque a cierto volumen agrede, cualquier tipo de música y sobre todo si no es la que usted quiere oír ni el momento en que quiere hacerlo aun fuera música de su gusto, ¿a cuenta de que hay que llenarse los oídos de música que uno no quiere oír?

Luego en cada colmado, pulpería o barra del país entero instalaron bocinas apuntando hacia la calle; hay que gritarle al dependiente lo que uno quiere comprar y el tipo apenas oye por el volumen de la música que tiene todo el santo día y que a el no le molesta ni tampoco tiene consciencia o no le importa si agrede a los demás vecinos y transeúntes.

Tanta gente asueñada, de mal humor, con la cabeza hueca o embrutecida deben esa condición al exceso de ruido; la música tocada así,  alta, continua y cuando nadie la oye ni le pone caso es solamente eso: ruido. Y mas de uno sinceramente se extrañara o incluso se sentirá agredido si se le pide o se le exige bajar el volumen de la música.

El mismo ruido pasó a los centros comerciales donde cada tienda pone su propia música y el centro comercial, por su parte, coloca otra distinta para acentuar el caos pero entre ambos se aseguran de que no haya espacio libre de ruido y con frecuencia, porque ya me ha pasado en varios países: usted pide bajar el volumen y el empleado le dice que no puede hacerlo porque lo controlan desde otro sitio y casi siempre está esa voz chillona, el griterío y el absurdo.

Incluso en tiendas cuyo público es bien adulto y gente mayor, tocan la misma basura con el griterío y el escándalo. Se han puesto de acuerdo en rodearnos de ruido, continuo, musicalizado, universal, impertinente y es como una droga que desaloja cualquier idea y crea adicción y con la adicción vine la sumisión y el embrutecimiento.

EN LAS OFICINAS

Aun mas tarde, el ruido musical invadió los despachos, oficinas y áreas de recepción de instituciones y empresas donde las empleadas tararean las letras que escuchan y prefieren esperar a que termine la canción para atender al recién llegado que a fin de cuentas lo que hace es estorbar el disfrute y esparcimiento del empleado. Y ¿sabe el lector lo mas extraordinario de esto? La gente no se queja, aunque no oiga el ruido, no le guste la música o el volumen de esta o el tipo de música; la gente no se queja y mas de uno se ha extrañado de que lo haga yo.

 A medida que uno se mueve en Estados Unidos o Europa las áreas de dominicanos son claramente identificables y sus negocios inconfundibles no solamente por el ruido sino también por los modales, la chusmería y la basura.

 Esta combinación  ¡ horror! se ha ido expandiendo y ya no es atributo exclusivo de los dominicanos y no hablo solamente de Miami y Nueva York. El ruido ya está en casi todas partes y es computable, al menos parcialmente a los dominicanos que antes no eran ruidosos pero que  con la quiebra de la idea y el proyecto revolucionario abrazaron el consumo, el hedonismo, la individualidad y abandonando toda idea  se llenaron de ruido para apagar la consciencia y después empezaron a glorificarlo. (http://almomento.net/los-dominicanos-se-han-apropiado-del-ruido-y-lo-universalizan-a-alta-velocidad/) 

El juez del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, Víctor Joaquín Castellanos Pizan. Fotos: Edward Fernández

El juez del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, Víctor Joaquín Castellanos Pizano, consideró este viernes aquí que la migración haitiana descontrolada ha colocado en peligro la integridad de la soberanía dominicana.

 

“Se trata de un peligro superior al de las drogas, superior al de la delincuencia, superior a las deficiencias en el ámbito de la salud y de la educación, así como más grave que todos los demás problemas que nos afectan”, externó el magistrado Castellanos durante la conferencia “La soberanía dominicana”, dictada en el marco de la presentación de los jueces del TC en esta localidad fronteriza y que estuvo encabezado por el presidente del organismo, magistrado Milton Ray Guevara.

Durante su intervención, Pizano lamentó que las leyes migratorias no se aplican con el rigor necesario.

En ese sentido, el juez sostuvo que el descontrol de las autoridades sobre la migración ilegal pone en juego el desarrollo social y económico del país, la preservación de la nacionalidad y la identidad dominicana, así como la existencia como país soberano.

El magistrado Castellanos Pizano dijo que en el presente Haití pretende, nuevamente, ocupar el país.

“No mediante las armas, ni militarmente, como lo hizo de 1822 a 1844, así como en otras 16 ocasiones, sino que se trata de una invasión pacífica, gradual, pero indetenible, de centenares de miles de haitianos indocumentados, cuya totalidad asciende, según los expertos, a más de millón y medio de personas”, expresó.

El magistrado Castellanos Pizano resaltó que la “invasión pacífica” de haitianos está presente el ámbito laboral y trasciende al sector de la salud, refiriéndose a la asistencia médica prestada a las parturientas haitianas en los hospitales dominicanos.

En la actividad también participaron los magistrados Hermógenes Acosta, Justo Pedro Castellanos, Jottin Cury y Katia Miguelina Jiménez.

En la misma participaron jueces, fiscales, abogados, estudiantes, profesores y otros relacionados al área judicial.

El sacerdote católico Alejandro Peña, de la parroquia San Martín de Porres, tuvo a su cargo la bendición del acto, que se desarrolló en la Gobernación provincial de aquí. (https://www.diariolibre.com/noticias/justicia/juez-del-tribunal-constitucional-ve-con-preocupacion-migracion-ilegal-haitiana-FB9322502) 

Page 1 of 59

Me Gusta en Twitter

Created by: Twitter on web